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Cómo superar un bloqueo creativo

«Escribir sobre el bloqueo creativo es siempre mejor que no escribir», afirmó en su día Charles Bukowski en su libro Poemas de la última noche de la Tierra. Y es que… ¿a cuántas no nos ha pasado en algunos momentos de nuestra vida que, de repente, no nos fluyen las palabras?

Sin ir más lejos, hace exactamente cinco años tuve uno de mis mayores bloqueos creativos. Quería escribir, pero, simplemente, no podía hacerlo. Me sentía seca y vacía, carente de todo fluir. Desde hace algunas semanas estoy padeciendo también un pequeño lapsus debido, en esta ocasión, al estrés y la romantizada vida todoterreno (¿en qué momento hemos comprado eso de que podemos con todo?).

Tener un bloqueo creativo es una p***** muy grande, especialmente cuando te dedicas a escribir y tu sustento depende de ello. Así que esperar a que pase no es una solución. ¿Qué hago yo para combatirlo? ¿Qué estoy haciendo ahora mismo?

Arrojarse a las entrañas del mundo

Que es la forma poética de de invitarte a salir de tus cuatro paredes. El aire fresco siempre sienta bien y, aunque me encanta crear desde mi antiguo escritorio, a veces hay que cambiar las vistas. Un paseo por el parque, un desayuno en una cafetería tranquila o una conversación con una de nuestras personas descubrimiento (esos seres de luz que siempre iluminan nuestros días) son cosas que trato de procurarme en el día a día.

Dejar que la tinta sea una prolongación más de nuestros dedos

¿Sabes lo que es la escritura terapéutica? Cuando se sufre un bloqueo creativo, a veces —y paradójicamente— lo único que necesitamos es ponernos a escribir todavía con más determinación. En mi caso suelo practicar un ejercicio de escritura automática que consiste en coger un papel en blanco y empezar a escribir todo lo que se me pasa por la cabeza, en un juego de improvisación, de forma seguida y sin tachar absolutamente nada. Es sorprendente todo lo que tenemos guardado.

El mundo es aquí y ahora

Lo que se traduce en dejar a un ladito las redes. Es muy difícil encontrar un estado creativo óptimo cuando constantemente nos están entrando notificaciones (ni siquiera soy capaz de leer un libro de forma digital). A mí lo que me gusta es palpar, subrayar, anotar, oler, tocar. El mundo es aquí y ahora.

Ponle banda sonora a tu vida

O, más concretamente, al momento exacto en el que te encuentras, como si fuera una película. ¿Qué canción tienes en bucle? ¿Qué playlist no puedes dejar de escuchar una y otra vez? Practicar el resto de las disciplinas artísticas (como es, en este caso, la música) puede ayudarnos a salir de nuestra espiral de falta de inspiración.

¿Qué haces tú para combatir un bloqueo creativo?

 

Foto de portada de Priscilla Du Preez 🇨🇦 para Unsplash / Foto de texto de Kelly Sikkema para Unsplash

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Tips para escritoras: escribir a partir de lo subrayado

Hace unos días organicé un live con mi querida musa y brava Alicia Dimnet (@diment.alicia) bajo el título «La lengua de lo que se subraya», en el que conversábamos sobre la necesidad de marcar los libros que nos remueven. ¿Pero qué se esconde tras la lengua subrayada? ¿Somos lo que resaltamos? ¿Cómo afecta este proceso en nuestra creatividad a la hora de escribir?

A mí, personalmente, subrayar me estimula el intelecto, como si al pasar el marcador por cada una de las líneas, una agujita diminuta me fuera punzando y activando distintas partes del cerebro. De hecho, lo considero una herramienta de vital importancia ante, por ejemplo, un bloqueo creativo.

¿Desde qué punto parto? Utilizo, fundamentalmente, tres tipos de procesos:

La palabra como raíz

Consiste en marcar una palabra que nos haya resonado (bien por su sonoridad, bien por su significado) y usarla como punto de partida en la elaboración de nuestro texto. Por ejemplo, algunas de las que he subrayado en las últimas semanas son: piafante, laniante, nientitud o telúrica. Además, pueden ser palabras que no hayas escuchado nunca (a mí me encanta descubrir nuevos vocablos y valoro mucho cuando una obra me obliga a levantarme y coger el diccionario).

¿Qué escribirías a partir de las que te acabo de citar?

El concepto como contexto

En otras ocasiones, lo que subrayo no es una palabra, sino un concepto. Suelen ser bloques de texto un poco más amplios que implantan en mí una idea nueva, una reflexión sobre la que no había pensado o incluso, a veces, algo sobre lo que sí había reflexionado con anterioridad, pero nunca me había parado a escribir con detenimiento (como me ha pasado recientemente con el concepto del exilio).

El sentimiento como latir

A menudo, sin embargo, lo que me remueve no son palabras o conceptos, sino sentimientos generados ante la hoja que tengo delante. Como si una mano invisible tocara esa tecla exacta de mi alma que transforma la quietud que presento cuando leo en sentimientos de nostalgia, éxtasis, dolor, júbilo o ternura, cargándome de viveza por completo. Pero es que, como periodista, no necesito sentir cuando redacto; en cambio, como escritora, no sé escribir sin el corazón henchido de pasiones.

¿También te pasa a ti?

Foto de portada por Green Chameleon en Unsplash