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Leticia Rodríguez: «Para empezar de nuevo siempre se está a tiempo»

Leticia Rodríguez Ríos (Talavera de la Reina, 1992), conocida en redes sociales como @palabradeleticia, estudió un grado en Derecho en la facultad de Ciencias jurídicas y sociales en Toledo, donde posteriormente cursó el máster de Acceso a la Abogacía. Enamorada de la lectura desde muy pequeña gracias a su madre, siente especial predilección por la obra de Jane Austen. El año de las segundas oportunidades es su primera incursión en el mundo literario.

 

 

¿Qué piensas de las segundas oportunidades y por qué escogiste esa temática como eje central en la novela?

Cuando la idea de escribir una novela sobre la Navidad se volvió definitiva tuve claro que la temática debería ser todas esas cosas que nos hacen más humanos. No sé por qué, pero en Navidad parece que se instala en la sociedad una especie de buenismo generalizado y me di cuenta de la dureza con la que nos tratamos a diario; si podemos ser amables con los demás en esta época del año, ¿por qué no con nosotros mismos?

Las segundas oportunidades (y no hablo de las segundas partes porque entraríamos en un debate mucho más profundo) están ahí, en nuestro día a día, aunque no nos demos cuenta. He escuchado a muchas personas decir que no creen en las segundas oportunidades porque no consideran que sean buenas, hablan de ellas como si fueran algo así como un error, casi una pérdida de tiempo, pero basan su razonamiento en las segundas oportunidades que podemos dar a una persona cercana, a una pareja, a una amistad. Pero ¿qué hay de las segundas oportunidades que nos damos a diario sin darnos cuenta? Ahí es donde quiero ir a parar.

A veces somos mucho más severos con nosotros mismos que con los demás, pero cada vez que te has prometido volver a empezar, cada mañana que te has dicho que lo intentarías de nuevo, cada noche que has soñado con el día siguiente, ahí estaba la oportunidad. Y, siendo sinceros, nadie sabe la cantidad de oportunidades que se ha dado a lo largo de la vida. A veces, las segundas oportunidades son millones de oportunidades y nos las damos más a menudo de lo que creemos, solo tenemos que tratarnos mejor.

De eso va esta novela: de ser menos duros con nosotros, de saber aceptarnos con nuestras heridas y nuestros traumas y de ser lo suficientemente valientes, nos lleve el tiempo que nos lleve, para volver a empezar.

¿Qué papel crees que juegan los recuerdos de la infancia en la formación de nuestras identidades como adultos?

Creo que los recuerdos de la infancia condicionan nuestras identidades como adultos, pero no creo que queden limitadas por completo. Es evidente que cuando hay una infancia feliz las posibilidades de ser un adulto feliz son directamente proporcionales; pero conozco personas con infancias, e incluso adolescencias complicadas, que no han repetido el patrón que han sufrido durante toda su vida y han sabido convertirse en adultos con una responsabilidad afectiva maravillosa y una capacidad de entrega absoluta. Por tanto, creo que sí, los recuerdos de la infancia nos moldean, pero la forma definitiva siempre nos la damos nosotros mismos.

¿Hay algún personaje o historia secundaria que te sorprendió durante el proceso de escritura? ¿Por qué?

Escribir es un proceso que siempre me sorprende porque cuando escribes ficción, en cierto modo, llega un momento en el que la persona que teclea eres tú, pero quien habla o actúa son tus personajes. Al final, muy pocos se desarrollan tal y como los habías concebido en tu cabeza y surgen situaciones o conversaciones en las que ellos toman el control de forma absoluta.

Sí que es cierto que, por ejemplo, hay un personaje en la novela, Maira, que nació con la idea de ser ese pepito grillo que la protagonista femenina necesitaba para saber qué es lo correcto o para decirle que se ha equivocado. Al final, Olivia se ha convertido en mi mejor amiga durante los meses de escritura y quería que tuviera cerca una voz con experiencia. Hubo un momento en el que pensé «dejemos que Olivia se enfade del todo, que sienta que todo es un desastre absoluto, que piense que nada tiene solución, que no ha conseguido nada, que ya vendrá Maira con algún consejo maravilloso». Pero, al final, el comodín de Maira también ha sido un poco mi pepito grillo. Y eso ha hecho que me enamore más de su personaje.

 

 

¿De qué manera piensas que idealizamos o demonizamos los recuerdos de nuestra memoria?

Los recuerdos de nuestra memoria pueden ser nuestro mayor tesoro o nuestra mayor condena, todo depende de cómo los enfoquemos. Yo soy de las que cree que son nuestro mayor tesoro, pero que, como todos los tesoros, son para mirar, acariciar y admirar de vez en cuando, no son un buen lugar donde quedarse a vivir. Los recuerdos, y hablo siempre de los recuerdos bonitos, son como un bote salvavidas al que subirse cuando piensas que nada ha merecido la pena y que no has tenido suerte… pero ya. Los recuerdos son los que son y hay que recordarlos tal cual, poner o quitar ingredientes solo nos engañará, y vivir en la mentira tampoco es vivir. Aislar el presente y revivir momentos pasados no nos lleva a ningún lado, ni siquiera nos hace retroceder, solo nos hace quedarnos en un lugar en el que no pasa nada y, posiblemente, en un lugar donde la vida duela. Es posible que idealicemos momentos, seguramente yo sea la primera que lo haga, pero igual que sabemos entrar en el pozo de la memoria, tenemos que saber salir.

¿Qué te gustaría que sintiera un lector leyendo tu novela?

El año de las segundas oportunidades es una novela que nació con la intención de que recordar al lector de dónde venimos, porque sin raíz no podemos crecer hacia el lugar adecuado. Lo que pretendo cuando se siente a leer es que viaje por su corazón, localice las heridas que aun quedan pendientes y que, a través de las palabras, recuerdos y vivencias de Olivia, encuentre las suyas y piense que vivir, pese a todo, está siendo un gran viaje, aunque haya personas que ya no estén, personas que se nos había olvidado que estaban o personas que están a punto de subirse a nuestro tren. Es, en definitiva, una novela sobre nuevos comienzos, sobre la importancia de ser honestos con nosotros mismos, sobre la magia que muchas veces nos rodea y no podemos ver por estar mirando otras cosas y sobre el regalo que es perdonar, pero, sobre todo, perdonarse.

Me encantaría que, cuando cerrasen el libro, pensaran en esos momentos de luz que seguramente la vida regala de vez en cuando y que su corazón fuese un poquito más valiente que cuando lo empezaron porque, como digo en alguna de sus páginas, para empezar de nuevo, siempre se está a tiempo. Solo tenemos que dar el primer paso, que es el más difícil, el resto es solo caminar.

 

Sinopsis del libro

Olivia lleva veinte años sin querer regresar al pueblo; lo que pasó allí es demasiado doloroso de recordar. Pero el problema de darle la espalda al pasado es que no vemos cuándo vuelve a nosotros con fuerza.

En el momento en que su jefa la obliga a escribir un reportaje sobre el lugar adonde juró no volver, a Olivia no le queda otra: debe enfrentarse a sus fantasmas, que parecen pesar más de lo que pensaba.

La aparición de unos botones en su mesilla, fruto de una antigua leyenda local, la llevará a recorrer la comarca de la mano de alguien en quien llevaba tiempo sin pensar, pero que tal vez ocupaba un espacio en su corazón que no recordaba ni ella. Pero ¿cómo dejar entrar al pasado después de haberlo bloqueado durante tantísimo tiempo?

 

Foto de portada de @prepyus / Fotos de cuerpo de Leticia Rodríguez

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La magia del club de lectura: un encuentro de palabras y conexiones

taller de escritura madrid

El club de lectura ha cobrado popularidad en los últimos años, convirtiéndose en un refugio para los amantes de los libros y un espacio para compartir experiencias literarias. Pero ¿qué hace que estos grupos sean tan especiales? La respuesta radica en la combinación de la pasión por la lectura y el deseo de conectar con otras personas.

Un club de lectura es, en esencia, un grupo de gente que se reúne regularmente para discutir un libro que ha leído. Estos encuentros pueden ser presenciales o virtuales y suelen tener lugar, aproximadamente, una vez al mes, aunque existen muchas variantes y tipologías. La dinámica es simple: se elige un libro, se establece una fecha para la reunión y, finalmente, se comparte una charla enriquecedora sobre las impresiones, análisis y emociones que la lectura ha suscitado en cada miembro.

«La lectura individual es un placer, y uno muy necesario. Es la reivindicación de un espacio, tanto físico como temporal, en el que nos podemos permitir el lujo de concentrar la atención en una sola cosa: leer. Pero lo que de verdad convierte la experiencia lectora en algo único, mágico e indescriptible es poder hacerlo en comunidad», confiesa Almu Martínez, presidenta del club de lectura Books & Cups.


Y es que, uno de los beneficios más destacados de participar en un club de lectura es la oportunidad de descubrir nuevos géneros y autores. A menudo, los integrantes traen sus propias recomendaciones, lo que amplía el horizonte literario del grupo. Esta diversidad no solo enriquece la experiencia de la lectura individual, sino que también fomenta un ambiente inclusivo donde cada voz tiene valor.

Además, los clubes de lectura son espacios ideales para fomentar el pensamiento crítico. Discutir diferentes interpretaciones y opiniones sobre un mismo texto permite a los participantes ver más allá de su perspectiva personal. Este intercambio no solo mejora las habilidades analíticas, sino que también promueve el respeto por las opiniones ajenas.

La conexión social es otro aspecto fundamental. En un mundo cada vez más digitalizado, encontrar personas con intereses comunes puede ser un desafío. Los clubes de lectura ofrecen una plataforma perfecta para formar amistades basadas en el amor por la literatura. Las conversaciones que surgen durante estas reuniones suelen ir más allá del libro elegido; se comparten anécdotas personales, experiencias y reflexiones sobre la vida misma.

«La lectura conjunta es toda una lección de humildad porque, de repente, eres consciente de que tus limitaciones ideológicas son fácilmente traspasables en cuestión de minutos por las declaraciones de otra persona», alega Almudena.

Finalmente, ser parte de un club de lectura puede ser increíblemente motivador. La responsabilidad de leer un libro para la próxima reunión puede incentivar a aquellos que a veces luchan por encontrar tiempo para leer.

En resumen, los clubes de lectura son mucho más que un espacio en el que simplemente se discute sobre libros; son comunidades vibrantes donde se celebra el poder de las palabras y las conexiones humanas. Si aún no formas parte de ninguno, te animo a apuntarte a alguna de nuestras reuniones mensuales en La Botica de las Letras. Buscamos que cada vez la actividad sea distinta y brinde una experiencia propia entorno a la temática del libro. También puedes unirte a nuestras maratones digitales lectoras, donde quedamos de forma virtual en fechas especiales para leer por la noche en comunidad.

 

Foto de portada de Kinga Howard para Unsplash  / Foto de texto de Anthony Tran para Unsplash

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Amor propio: el arte de contemplar lo feo con ternura

Estoy cansada de leer que nuestros complejos nos hacen más fuertes, que nos confieren unicidad y personalidad. Que la celulitis, los kilos de más o de menos, las narices grandes, el acné después de los veinte, las estrías y cicatrices, los pechos caídos, los lunares, que todas esas cosas nos convierten en mujeres más fuertes y hermosas.

¿Por qué seguimos concediéndole tanto poder a la belleza?

¿Por qué nos preocupa tanto la imagen?

Que no nos vendan la moto. Como eslogan de marketing está muy bien, genera ventas. Se lucraron de nuestras inseguridades en los años 90 y siguen haciéndolo ahora también a costa de nuestro amor propio. Porque saben que no es real, al igual que los cánones imposibles de finales del siglo pasado. No, no es normal quererse mucho todos los días. La realidad es que muchas veces ni siquiera sabemos cómo somos capaces de levantarnos de la cama y salir al mundo (ya no digo a comerlo porque, a menudo, es él el que nos come a nosotras).

Está muy bien eso de mirarnos desnudas frente al espejo y corearnos aquello de «¡Guapas!», pero en ocasiones nuestro reflejo no nos hace sentir lo mismo. Y no pasa nada. Nos han vendido que tenemos que vernos hermosas todo el tiempo y eso es agotador y frustrante. El amor propio también cansa y escuece. Porque la realidad es distinta. Podemos comprar la frase en una tacita de merchandising, pero no pretendáis que nos lo apliquemos porque, entonces, cada vez que no lo consigamos ─y va a ocurrir muchos días─ vamos a sentir que estamos fallándonos a nosotras mismas. Y creednos: es mucho más doloroso sentir que nos estamos traicionando que contemplarnos más o menos bonitas.

Hoy me acepto tal y como soy. Aceptarse. Que es más saludable que pretender amarnos todos y cada uno de los días de nuestra vida. Porque hay días (la mayoría) en los que me siento una diosa y otros (los menos) en los que ocurre todo lo contrario. Solo que ahora contemplo mis grietas y las admiro con cierta ternura. Es necesario darles esa tregua. Están ahí. Existen. Y no se van a ir a base de palabras maquillaje.

¿Por qué tanto miedo a lo feo? 

¿Por qué ese rencor a la palabra prohibida?

Aceptarse es un arte y sabernos un compuesto de luces y sombras es más sano que pretender encajar a toda costa en el fraudulento molde del eterno amor propio.

 

Foto de portada de Thought Catalog para Unsplash / Foto de texto de Lawrence Chismorie para Unsplash

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Teresa Sancho: «Todos los días tenemos la capacidad de volver a elegir cómo salir al mundo»

talleres de escritura madrid

Teresa Sancho, ejecutiva, coach y miembro de ICF, es una mujer apasionada y amante de la lectura, el yoga, la filosofía y la sostenibilidad. Hoy conversamos con ella a raíz de sus exitosos talleres de literatura y coaching, impartidos dentro del club Greta Libros con Garbo, y de su proyecto más reciente, San Coach (@teresancoach), que ya podéis seguir de cerca en Instagram.

 

 

¿Cómo integras la literatura en tus talleres de coaching y qué beneficios has observado en tus participantes al combinar estas disciplinas?

Bajo mi punto de vista, la combinación de literatura y coaching genera un campo nuevo al que habría que renombrar. Me parece que son dos herramientas muy potentes de desarrollo personal y aprendizaje profundo, que no solo se complementan. sino que se potencian mutuamente. Gracias a un buen libro y los recursos de exploración que aprendemos en coaching, se consigue abrir un nuevo espacio para abordar emociones o reflexiones a las cuales, de otra forma, nos resultaría difícil llegar.

¿Qué técnicas o herramientas literarias consideras más efectivas para fomentar la autoexpresión y el autoconocimiento en las personas que asisten a tus talleres?

Me gusta mucho utilizar metáforas para traer reflexiones desde un sitio más creativo. Me parece que son muy efectivas para crear un impacto y anclar un aprendizaje. Por ejemplo, me parece una joyita el libro El secreto de las siete semillas, de David Fischman, un libro simple con poderosos mensajes a través de metáforas y parábolas de vida y liderazgo. También utilizo mucho el diálogo entre personajes para desarrollar aspectos de personalidad, emociones o chascarrillos que nos puedan enriquecer la tertulia.

¿Puedes compartir una experiencia de alguna participante que haya transformado su vida a través de tu enfoque holístico en la literatura?

Es transformador el hecho de que muchas de las participantes hayan vuelto a incorporar un hábito tan saludable a su vida como la lectura. O que muchas de ellas se regalen un espacio de tres horas para su crecimiento personal, sin cargas o responsabilidades, permitiéndose pensar únicamente en lo que necesitan en ese momento. El hecho de compartir este espacio genera un ambiente de disfrute y conexión muy enriquecedor y creo ahí también reside el éxito de este formato.

¿Cómo crees que el movimiento corporal puede influir en la creatividad y la escritura, y qué ejercicios recomiendas para desbloquear los sentimientos enquistados en tus talleres?

Por ahora no he mezclado los talleres literarios con coaching corporal, pero… ¡todo se andará! Gracias al coaching corporal podemos llegar más rápidamente a las emociones reprimidas y también desbloquear estados de ánimo para poder avanzar en un momento dado. La clave es tratar de integrar nuevas disposiciones corporales, tomar consciencia de qué movimientos tengo menos disponibles para poder trabajar y alcanzar los retos que me haya propuesto. Dos de mis técnicas favoritas son el focusing, para conectar con experiencias corporales, o los cinco elementos. ¡Cuando quieras experimentamos!

¿Cuál es tu filosofía personal sobre el crecimiento y la transformación, y cómo se refleja esto en la forma en que impartes tus talleres?

Gracias a la educación de mis padres y nuestras raíces, siempre tuve muy claro que el progreso y la virtud son construidos a través de pequeñas acciones diarias que, con el tiempo, genera resultados duraderos. No siempre he sido constante o he reunido la determinación suficiente, pero me gusta pensar que todos los días tenemos la capacidad de volver a elegir cómo salir al mundo. Yo elijo aprovecharlo y, aunque no siempre se consigue lo que se propone, lo importante es seguir disfrutando y perseverando en este proceso continuo que es la vida.

 

Foto de portada de Andrew Neel para Unsplash / Foto de texto de Greta Libros con Garbo

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Biblioterapia: sanando a través de la lectura

escritura terapéutica

La biblioterapia es una práctica terapéutica que utiliza la lectura de libros y textos, tanto de ficción como de no ficción, como una herramienta para mejorar el bienestar emocional y psicológico de las personas. Esta técnica se basa en la idea de que la literatura puede ofrecer consuelo, comprensión y nuevas perspectivas sobre nuestras experiencias y sentimientos. Al sumergirse en historias, los lectores pueden encontrar un reflejo de sus propias luchas, lo que facilita la identificación y el procesamiento de las emociones.

escritura terapéutica
Los beneficios de la biblioterapia son numerosos. En primer lugar, la lectura puede ser una forma efectiva de reducir el estrés y la ansiedad. Sumergirse en un buen libro permite desconectar del mundo exterior y encontrar un espacio seguro para explorar pensamientos y emociones. Además, ciertos textos pueden proporcionar estrategias útiles para afrontar problemas específicos, desde la depresión hasta las relaciones interpersonales. La literatura también puede fomentar la empatía, ayudando a los lectores a entender mejor las experiencias ajenas y a sentirse menos solos en sus propios conflictos.

¿Cómo incorporar la biblioterapia en nuestro día a día?

Primero, es fundamental elegir libros que resuenen con nuestras necesidades emocionales actuales. Esto puede incluir novelas que aborden temas como el duelo o el crecimiento personal, así como ensayos sobre salud mental. Crear un espacio tranquilo para la lectura también es esencial: un rincón acogedor en casa puede convertirse en tu refugio personal (publicamos hace unos días un post sobre cómo volver más experiencial tu momento de lectura).

Asimismo, compartir tus lecturas con amigos o participar en clubes de lectura o talleres creativos puede enriquecer esta experiencia al permitir discusiones sobre los temas abordados en los libros. La biblioterapia no solo nos ofrece una vía para sanar, sino que también nos conecta con otros a través del poder transformador de las palabras.

  • Acabamos de sacar nuestro club de lectura mensual junto a @booksandcups_, si te apetece unirte u obtener más información, puedes enviarnos un email a prepyus@prepyus.com o un mensaje privado en @prepyus. Cada mes tendrá una temática y experiencia distinta.
  • También hemos lanzado un taller de biblioterapia y escritura terapéutica junto a Anita Aldana de @30libros. Puedes apuntarte a nuestra próxima actividad en este link.

 

Foto de portada de Nathan Dumlao para Unsplash / Foto de texto de Annie Spratt en Unsplash