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Marginalia, el arte de la lectura de la reflexión

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La marginalia es un término que se refiere a las anotaciones, comentarios o dibujos realizados en los márgenes de un libro. Aunque este fenómeno ha existido desde hace siglos, es cierto que en la actualidad es una práctica cada vez más común que permite a los lectores interactuar de una manera más profunda con el texto. 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=»9191″ img_size=»large» alignment=»center» css=»»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text css=»»]Diversos expertos apuntan sus orígenes en la Edad Media. Sin embargo, el término marginalia, como tal, fue acuñado por el escritor y crítico literario estadounidense William H. Gass en su obra A temple of texts, publicada en 1975. Gass destacó la importancia de las notas marginales como una forma de diálogo entre el lector y el autor, resaltando cómo estas anotaciones eran capaces de enriquecer la experiencia de la lectura.

La marginalia tiene múltiples propósitos. En primer lugar, permite a los lectores expresar sus pensamientos, reflexiones y emociones sobre el texto, creando un espacio personal que puede ser revisitado y consultado en el futuro. Además, sirve como herramienta para recordar ideas importantes o pasajes significativos, facilitando así la comprensión y el análisis del contenido. Por otro lado, las anotaciones pueden proporcionar contexto histórico o cultural al texto leído, ayudando al lector a conectar ideas y conceptos de manera más efectiva.

Los ejemplos de la marginalia son variados y van desde simples subrayados hasta elaboradas ilustraciones. Un caso famoso de marginalia es el del escritor argentino Jorge Luis Borges, que era conocido por anotar sus pensamientos en los márgenes de sus libros favoritos (una compañera que tuvo acceso a su biblioteca privada nos desveló que incluso anotaba la hora y lugar en la que había quedado con una persona). 

Otros casos sonados son el de Mark Twain, que era conocido, además de por escribir, por garabatear los libros de otros autores, o el de Vladimir Nabokov, el autor de Lolita, que llenó La metamorfosis de Kafka de anotaciones, correcciones y dibujos de insectos.

Si os parece curioso este tema, os invito a leer este artículo de Jot Down, que ilustra esta práctica con muchísimos más casos.

Y tú, ¿eres aficionada a garabatear los márgenes de tus libros?

 

Fotos de portada y cuerpo: Canva

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Manifiesto por la lectura: propósitos lectores para 2025

Con la llegada del nuevo año, es habitual recapitular y hacer un balance. Los últimos días de diciembre son para reflexionar y replantearnos cómo queremos que sean los siguientes doce meses que vamos a vivir. Objetivos, objetivos, objetivos. Muchas veces no los cumplimos, pero seamos sinceras: nos hace muchísima ilusión y nos produce un inmenso placer escribirlos en una agenda bonita. ¿Cuáles son tus propósitos lectores de este año?

Te resumo los míos:

1. Leer menos: sí, como estás leyendo. He acabo el 2024 leyendo la friolera de 90 libros. Seguramente, si eres bookstagramer o escritora te parecerá una cantidad común y corriente (sé que hay gente que lee incluso el doble de esta cifra), pero yo este año quiero leer menos, más gustoso y mejor. Que mi cabeza se parezca más a una librería ordenada, y no tanto a una película de Shrek, con todos los personajes de los cuentos mezclados. 

2. Explorar nuevos géneros: mis géneros favoritos favoritísimos son el poemario intimista, la novela romántica de época y el ensayo literario. Pero eso no quita para que quiera (y necesite) abarcar también otras lecturas, como la crónica de viajes, la autobiografía, la novela de fantasía, el thriller psicológico, la novela epistolar… y, por supuesto, mis aclamados géneros híbridos, libros artísticos que mezclan un poco de todo (los de Ediciones Comisura son mis predilectos en este sentido).


3. Leer en comunidad: como que me ha gustado esto de compartir mis lecturas con otras personas y, las cosas sean dichas, las maratones lectoras nocturnas y el club presencial de Books & Cups es de lo mejorcito que me ha pasado este año. Ya no solo porque me lo pase pipa, sino porque estoy conociendo a gente súper interesante que me está permitiendo abarcar otras perspectivas (si tú también quieres formar parte, escríbeme).

4. Continuar con mi rutina de lectura: este 2024 he logrado establecer un delicioso hábito lector, que consiste en leer a las seis de la mañana, nada más levantarme, y también un ratito antes de irme a dormir. Además, como los lunes son mis lunes de escritura, suelo dedicar también unas dos horitas mientras trabajo en el nuevo manuscrito, ya que no solo me sirve como documentación, sino también como estimulación creativa. 

5. Apoyar a autoras independientes: fundamentalmente. Porque están tratando de labrarse el mismo oficio que yo. Este 2025 quiero alejarme un poco de los top ventas y las novedades editoriales y dejarme seducir por obras menos conocidas que han sido publicadas hace unos años. Así no solo cultivaré la capacidad del asombro, sino que también ampliaré el ciclo de vida de los libros, que cada vez es más corto.

Y estos, en líneas generales, serían mis propósitos lectores de este año. ¿Cuáles son los tuyos?

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La magia del club de lectura: un encuentro de palabras y conexiones

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El club de lectura ha cobrado popularidad en los últimos años, convirtiéndose en un refugio para los amantes de los libros y un espacio para compartir experiencias literarias. Pero ¿qué hace que estos grupos sean tan especiales? La respuesta radica en la combinación de la pasión por la lectura y el deseo de conectar con otras personas.

Un club de lectura es, en esencia, un grupo de gente que se reúne regularmente para discutir un libro que ha leído. Estos encuentros pueden ser presenciales o virtuales y suelen tener lugar, aproximadamente, una vez al mes, aunque existen muchas variantes y tipologías. La dinámica es simple: se elige un libro, se establece una fecha para la reunión y, finalmente, se comparte una charla enriquecedora sobre las impresiones, análisis y emociones que la lectura ha suscitado en cada miembro.

«La lectura individual es un placer, y uno muy necesario. Es la reivindicación de un espacio, tanto físico como temporal, en el que nos podemos permitir el lujo de concentrar la atención en una sola cosa: leer. Pero lo que de verdad convierte la experiencia lectora en algo único, mágico e indescriptible es poder hacerlo en comunidad», confiesa Almu Martínez, presidenta del club de lectura Books & Cups.


Y es que, uno de los beneficios más destacados de participar en un club de lectura es la oportunidad de descubrir nuevos géneros y autores. A menudo, los integrantes traen sus propias recomendaciones, lo que amplía el horizonte literario del grupo. Esta diversidad no solo enriquece la experiencia de la lectura individual, sino que también fomenta un ambiente inclusivo donde cada voz tiene valor.

Además, los clubes de lectura son espacios ideales para fomentar el pensamiento crítico. Discutir diferentes interpretaciones y opiniones sobre un mismo texto permite a los participantes ver más allá de su perspectiva personal. Este intercambio no solo mejora las habilidades analíticas, sino que también promueve el respeto por las opiniones ajenas.

La conexión social es otro aspecto fundamental. En un mundo cada vez más digitalizado, encontrar personas con intereses comunes puede ser un desafío. Los clubes de lectura ofrecen una plataforma perfecta para formar amistades basadas en el amor por la literatura. Las conversaciones que surgen durante estas reuniones suelen ir más allá del libro elegido; se comparten anécdotas personales, experiencias y reflexiones sobre la vida misma.

«La lectura conjunta es toda una lección de humildad porque, de repente, eres consciente de que tus limitaciones ideológicas son fácilmente traspasables en cuestión de minutos por las declaraciones de otra persona», alega Almudena.

Finalmente, ser parte de un club de lectura puede ser increíblemente motivador. La responsabilidad de leer un libro para la próxima reunión puede incentivar a aquellos que a veces luchan por encontrar tiempo para leer.

En resumen, los clubes de lectura son mucho más que un espacio en el que simplemente se discute sobre libros; son comunidades vibrantes donde se celebra el poder de las palabras y las conexiones humanas. Si aún no formas parte de ninguno, te animo a apuntarte a alguna de nuestras reuniones mensuales en La Botica de las Letras. Buscamos que cada vez la actividad sea distinta y brinde una experiencia propia entorno a la temática del libro. También puedes unirte a nuestras maratones digitales lectoras, donde quedamos de forma virtual en fechas especiales para leer por la noche en comunidad.

 

Foto de portada de Kinga Howard para Unsplash  / Foto de texto de Anthony Tran para Unsplash