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Un tributo a la lectura: 5 novedades editoriales para celebrar el Día del Libro

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Proclamado por la UNESCO en 1995, el mundo se une el 23 de abril para celebrar de manera internacional el Día del Libro, una fecha que no solo conmemora la muerte de dos grandes genios de la literatura —Miguel de Cervantes y William Shakespeare—, sino que también fomenta y reflexiona sobre la importancia de leer en nuestros días.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text css=»»]Desde hace algunos años, abril es uno de mis meses favoritos: tiene el nostálgico revestimiento del otoño con sus días de lluvia, pero también la aterciopelada estela de las noches que se acortan y los campos que germinan. Como lectora estacional que soy, también es uno de los meses en los que más leo. Su atemporalidad hace que estas semanas me apetezca aventurarme con prácticamente todos los géneros. Así que, si vas a aprovechar estos días de vacaciones para anotar tu lista de deseos de cara al Día del Libro, que sepas que hoy te traigo cinco novedades editoriales —la mayoría de compañeras que aprecio y admiro— para todos los gustos y apetencias.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=»9299″ img_size=»large» css=»»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text css=»»]El recuerdo del bosque, de Nuria Quintana

Dos hermanas unidas por el pasado, un futuro incierto y desolador, y… entre la niebla que cae por las montañas, un bosque aislado del resto del mundo. ¿Te gustan las novelas de secretos y fincas olvidadas? Leer a Nuria Quintana siempre es un auténtico placer, una de esas escritoras que te atrapan con historias de mujeres, naturaleza y misterio envueltas en una capa de delicadeza y amor por lo antiguo.

Refrán de amor, de Sofía Martín

Después de Un puñadito de pipas, Sofía Martín se adentra en el mundo de la poesía y lo hace con una obra sobre el amor como un cuento que se canta, parafrasea, hace burla y riñe. Un refranero poético para desdecir la herencia amorosa, un refranero como sentencia astrónoma del daño.

Escribir antes, de Sabina Urraca

¿Cómo era escribir con la inocencia y la falta de ambición de la infancia? ¿Cómo era ese escribir antes? Antes de hacerse adulta, de llenarse de obligaciones, de someterse al mercado y la industria, de sacralizar el hábito de la escritura. Un libro híbrido, publicado por Ediciones Comisura, para, como dice la propia autora, excavar más huecos y dejarlos vacíos, con el aire pasando. ¿Como sería volver a escribir desde el juego?

Ama de casa, de Maria Roig

Una niña que está a punto de hacer la comunión. Una madre atrapada en la rutina de la casa. Un socavón que se abre paso en la tierra, pero también en el hogar. Una novela melancólica y tierna, sensible y nostálgica, sobre las ausencias, los sueños y las relaciones maternofiliales que se tejen desde la infancia.

Furor botánico, de Laura Agustí

Un libro bellísimo no solo por las maravillosas ilustraciones de la propia autora, sino también por el rescate de lo verde, los vergeles que trepan como una enredadera por nuestras casas y esa necesidad primigenia por volver al entorno natural. Un libro que aúna desde cuidados básicos a nuestras plantas hasta recetas, relatos de abuelas, cuentos de animales silvestres y migraciones de la ciudad a los orígenes.

 

¿Qué sueles leer estos días? ¿Tenías ya alguno guardado en tu lista de deseos de cara al Día del Libro?

 

Fotos de cuerpo y portada diseño con Canva

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Reseña literaria: ¿Quién era Mariana?

«Tenía algo de cinematográfico en su belleza huérfana y en sus diálogos inesperados. Tenía algo artificial, era como si no existiera de una manera perdurable. Imaginé que, en la vida de cualquier lector asiduo, como era mi caso, debía aparecer alguna vez una muchacha como ella, ajena a las lecturas y hecha solo para tener aventuras fulgurantes».

Testimonios sobre Mariana es un relato a tres voces —la de Vicente, el amante; la de Gabrielle, la amiga; la de André, el enamorado— que reflejan la sombra, siempre semioculta, de la huidiza Mariana. ¿Quién era en realidad? Con una atmósfera quebradiza que se mantiene durante todo el relato, los tres testimonios tratan de reconstruirla a lo largo de los años, a través de los breves pasajes que ellos mismos han experimentado con ella.

¿Quiénes somos en boca de los demás? ¿De qué manera otros labios pueden usurpar la identidad de una persona? Cuando una historia se cuenta varias veces, ¿se deconstruye?

Estamos ante la búsqueda de una mujer transparente; desde el inicio fue como un fantasma. Al igual que cuando se invoca a un espíritu, solo la veían quienes creían en ella. Y tampoco. ¿De verdad alguien llegó a amarla?

«La vida de mi amiga no era su propia vida, estaba determinada por personajes que se acercaban a ella, dejaban su huella y desaparecían».

En esta novela espejo, Elena Garro confronta el poder de la palabra: por un lado, condena a quienes la usan para escupirla, pero, por el otro, reclama la oportunidad de ser ella misma quien cuente su propio relato. Una cuestión de justicia.

Elena y Mariana, autora y personaje. En el silencio de las dos se encumbra el alma vigorosa de ambas.

«A veces me siento frente a las flores y las observo para ver en qué instante pierden su frescura… y no lo veo. La destrucción se ejecuta en secreto. Todo lo terrible sucede así, en secreto».

¿Fue Mariana un sueño? De la misma manera que ocurre con el resto de los personajes, el lector tampoco puede acercarse a ella. Contemplamos su vida a través de los pequeños fragmentos que se nos muestran al otro lado de la ventana, cubierta por una niebla espesa. No somos partícipes, no podemos ayudarla, más que observarla con una cruel sed de impotencia.

 

Y después

de Mariana

no quedó ¡nada!

 

Pero quedó todo de Garro y por eso hoy la seguimos leyendo con garra.

 

Sobre Elena Garro

Elena Garro, una de las escritoras cruciales de México, es reconocida hoy como literata pionera por su ambicioso estilo literario. La autora, nacida en Puebla, es considerada precursora del realismo mágico, en sus libros fusiona lo real, lo íntimo y lo fantástico. Su obra clave, Los recuerdos del porvenir, ha sido aclamada por su prosa poética y su capacidad para evocar la memoria y el tiempo. A pesar de su talento, Garro vivió como una figura maldita en el ámbito literario, marginada por sus controversias políticas y su relación con Octavio Paz. Su legado, sin embargo, perdura como una voz poderosa y única en la literatura latinoamericana. Su obra toca temas tales como la marginación de la mujer, la libertad femenina, o la libertad política.

 

Foto de portada de @prepyus / Foto de cuerpo: Elena Garro

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Leticia Rodríguez: «Para empezar de nuevo siempre se está a tiempo»

Leticia Rodríguez Ríos (Talavera de la Reina, 1992), conocida en redes sociales como @palabradeleticia, estudió un grado en Derecho en la facultad de Ciencias jurídicas y sociales en Toledo, donde posteriormente cursó el máster de Acceso a la Abogacía. Enamorada de la lectura desde muy pequeña gracias a su madre, siente especial predilección por la obra de Jane Austen. El año de las segundas oportunidades es su primera incursión en el mundo literario.

 

 

¿Qué piensas de las segundas oportunidades y por qué escogiste esa temática como eje central en la novela?

Cuando la idea de escribir una novela sobre la Navidad se volvió definitiva tuve claro que la temática debería ser todas esas cosas que nos hacen más humanos. No sé por qué, pero en Navidad parece que se instala en la sociedad una especie de buenismo generalizado y me di cuenta de la dureza con la que nos tratamos a diario; si podemos ser amables con los demás en esta época del año, ¿por qué no con nosotros mismos?

Las segundas oportunidades (y no hablo de las segundas partes porque entraríamos en un debate mucho más profundo) están ahí, en nuestro día a día, aunque no nos demos cuenta. He escuchado a muchas personas decir que no creen en las segundas oportunidades porque no consideran que sean buenas, hablan de ellas como si fueran algo así como un error, casi una pérdida de tiempo, pero basan su razonamiento en las segundas oportunidades que podemos dar a una persona cercana, a una pareja, a una amistad. Pero ¿qué hay de las segundas oportunidades que nos damos a diario sin darnos cuenta? Ahí es donde quiero ir a parar.

A veces somos mucho más severos con nosotros mismos que con los demás, pero cada vez que te has prometido volver a empezar, cada mañana que te has dicho que lo intentarías de nuevo, cada noche que has soñado con el día siguiente, ahí estaba la oportunidad. Y, siendo sinceros, nadie sabe la cantidad de oportunidades que se ha dado a lo largo de la vida. A veces, las segundas oportunidades son millones de oportunidades y nos las damos más a menudo de lo que creemos, solo tenemos que tratarnos mejor.

De eso va esta novela: de ser menos duros con nosotros, de saber aceptarnos con nuestras heridas y nuestros traumas y de ser lo suficientemente valientes, nos lleve el tiempo que nos lleve, para volver a empezar.

¿Qué papel crees que juegan los recuerdos de la infancia en la formación de nuestras identidades como adultos?

Creo que los recuerdos de la infancia condicionan nuestras identidades como adultos, pero no creo que queden limitadas por completo. Es evidente que cuando hay una infancia feliz las posibilidades de ser un adulto feliz son directamente proporcionales; pero conozco personas con infancias, e incluso adolescencias complicadas, que no han repetido el patrón que han sufrido durante toda su vida y han sabido convertirse en adultos con una responsabilidad afectiva maravillosa y una capacidad de entrega absoluta. Por tanto, creo que sí, los recuerdos de la infancia nos moldean, pero la forma definitiva siempre nos la damos nosotros mismos.

¿Hay algún personaje o historia secundaria que te sorprendió durante el proceso de escritura? ¿Por qué?

Escribir es un proceso que siempre me sorprende porque cuando escribes ficción, en cierto modo, llega un momento en el que la persona que teclea eres tú, pero quien habla o actúa son tus personajes. Al final, muy pocos se desarrollan tal y como los habías concebido en tu cabeza y surgen situaciones o conversaciones en las que ellos toman el control de forma absoluta.

Sí que es cierto que, por ejemplo, hay un personaje en la novela, Maira, que nació con la idea de ser ese pepito grillo que la protagonista femenina necesitaba para saber qué es lo correcto o para decirle que se ha equivocado. Al final, Olivia se ha convertido en mi mejor amiga durante los meses de escritura y quería que tuviera cerca una voz con experiencia. Hubo un momento en el que pensé «dejemos que Olivia se enfade del todo, que sienta que todo es un desastre absoluto, que piense que nada tiene solución, que no ha conseguido nada, que ya vendrá Maira con algún consejo maravilloso». Pero, al final, el comodín de Maira también ha sido un poco mi pepito grillo. Y eso ha hecho que me enamore más de su personaje.

 

 

¿De qué manera piensas que idealizamos o demonizamos los recuerdos de nuestra memoria?

Los recuerdos de nuestra memoria pueden ser nuestro mayor tesoro o nuestra mayor condena, todo depende de cómo los enfoquemos. Yo soy de las que cree que son nuestro mayor tesoro, pero que, como todos los tesoros, son para mirar, acariciar y admirar de vez en cuando, no son un buen lugar donde quedarse a vivir. Los recuerdos, y hablo siempre de los recuerdos bonitos, son como un bote salvavidas al que subirse cuando piensas que nada ha merecido la pena y que no has tenido suerte… pero ya. Los recuerdos son los que son y hay que recordarlos tal cual, poner o quitar ingredientes solo nos engañará, y vivir en la mentira tampoco es vivir. Aislar el presente y revivir momentos pasados no nos lleva a ningún lado, ni siquiera nos hace retroceder, solo nos hace quedarnos en un lugar en el que no pasa nada y, posiblemente, en un lugar donde la vida duela. Es posible que idealicemos momentos, seguramente yo sea la primera que lo haga, pero igual que sabemos entrar en el pozo de la memoria, tenemos que saber salir.

¿Qué te gustaría que sintiera un lector leyendo tu novela?

El año de las segundas oportunidades es una novela que nació con la intención de que recordar al lector de dónde venimos, porque sin raíz no podemos crecer hacia el lugar adecuado. Lo que pretendo cuando se siente a leer es que viaje por su corazón, localice las heridas que aun quedan pendientes y que, a través de las palabras, recuerdos y vivencias de Olivia, encuentre las suyas y piense que vivir, pese a todo, está siendo un gran viaje, aunque haya personas que ya no estén, personas que se nos había olvidado que estaban o personas que están a punto de subirse a nuestro tren. Es, en definitiva, una novela sobre nuevos comienzos, sobre la importancia de ser honestos con nosotros mismos, sobre la magia que muchas veces nos rodea y no podemos ver por estar mirando otras cosas y sobre el regalo que es perdonar, pero, sobre todo, perdonarse.

Me encantaría que, cuando cerrasen el libro, pensaran en esos momentos de luz que seguramente la vida regala de vez en cuando y que su corazón fuese un poquito más valiente que cuando lo empezaron porque, como digo en alguna de sus páginas, para empezar de nuevo, siempre se está a tiempo. Solo tenemos que dar el primer paso, que es el más difícil, el resto es solo caminar.

 

Sinopsis del libro

Olivia lleva veinte años sin querer regresar al pueblo; lo que pasó allí es demasiado doloroso de recordar. Pero el problema de darle la espalda al pasado es que no vemos cuándo vuelve a nosotros con fuerza.

En el momento en que su jefa la obliga a escribir un reportaje sobre el lugar adonde juró no volver, a Olivia no le queda otra: debe enfrentarse a sus fantasmas, que parecen pesar más de lo que pensaba.

La aparición de unos botones en su mesilla, fruto de una antigua leyenda local, la llevará a recorrer la comarca de la mano de alguien en quien llevaba tiempo sin pensar, pero que tal vez ocupaba un espacio en su corazón que no recordaba ni ella. Pero ¿cómo dejar entrar al pasado después de haberlo bloqueado durante tantísimo tiempo?

 

Foto de portada de @prepyus / Fotos de cuerpo de Leticia Rodríguez

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Lucía Lago: «Mis reflexiones favoritas son las que escribí pensando en la personalidad de mi padre»

Lucía Lago debuta en ficción con una novela con ecos de Kate Morton, Daphne du Maurier o Charlotte Brontë y el toque mágico del folclore gallego. Misterio, leyendas, romanticismo y amistad vertebran El faro de la sirena, una hermosa historia escrita con la delicadeza de los atardeceres y la ferocidad contenida de las tormentas y que, como el canto de las sirenas, conseguirá hechizarte desde la primera página.

 

 

Enhorabuena por la publicación de tu primera novela que, además, acaba de salir y ya va ya por la segunda edición. ¿Cuáles son los comentarios que estás recibiendo por parte de los lectores? ¿Qué es lo que más están destacando de tu libro?

Muchísimas gracias. Cuando mi editor me llamó para contarme que iban a poner en marcha una segunda edición no me lo podía creer. No me lo esperaba en absoluto y me siento infinitamente agradecida por ello. Las palabras me han traído siempre muchas alegrías. Nos ayudan a sentir y a conectar. Nos hacen soñar. Esa es la magia de los libros. Y un poquito de esa magia parece que ha ayudado a esta historia a llegar hasta los lectores. Lo que más feliz me hace es, precisamente, esa conexión que me cuentan que han sentido con lo personajes, paisajes y emociones que he intentado plasmar en El faro de la sirena. Me alegra el alma saber que he sido capaz, a través de mis palabras, de hacerles desconectar por un ratito de sus quehaceres y preocupaciones y trasladarles a un pueblecito de Galicia y a los escenarios que imaginé para ellos.

Memoria, raíces, familia y ancestros. Misterio, Galicia, folclore y leyendas. Tu novela tiene todos los elementos para que no puedas dejar de leerla. ¿Cuál era el objetivo de escribir este libro?

Mi ilusión y mi sueño era escribir el tipo de novela que a mí, como lectora acérrima desde niña, me gusta leer. Con la esperanza de que alguien, en algún lugar, la encuentre como yo encontré tantas otras y le haga soñar, le permita evadirse y disfrutar. Quería ahondar en todo aquello que me atrapa como lectora: las leyendas, la atmósfera misteriosa y mágica de Galicia, las casas como entes vivos y enigmáticos, los faros, el amor por la literatura y esos miedos que muchos sentimos al tomar la decisión de apostar por nuestra verdadera vocación, en mi caso, escribir.

Además de los personajes que abordas en la novela, El faro de la sirena tiene también tres protagonistas inanimados, pero con mucha carga emocional: la casa, el mar y el faro. ¿Qué sentido cobra cada uno dentro de la obra?

La casa, el Atlántico y el faro actúan como testigos mudos, pero fundamentales de la historia. A su alrededor, surge y se desarrolla la amistad, el amor y la traición entre los protagonistas. El faro, por una parte, refleja la soledad y el aislamiento en el que transcurre la vida del personaje de Mairi y su padre. La mansión de los indianos, por otro lado, es poseedora de un pasado enigmático y oscuro. Plasma en la novela mi debilidad personal y absoluta fascinación por desentrañar e imaginar las historias familiares de las casas abandonadas. He querido reflejar esta obsesión a través del personaje de Clara. La casa actúa como un enigma y un imán que atrae a la protagonista de un modo que descubriremos a lo largo de la novela. Y, por último, el mar forma parte mi ADN. He crecido a su lado y en él he pasado los mejores y peores momentos de mi vida. Es un ente vivo, tan beatífico y dulce como terrible e implacable. Fuente de vida y sustento, pero capaz de arrebatártelo todo en un segundo.

 

 

Cuéntanos cómo fue el proceso de creación, si tenías alguna especie de ritual a la hora de escribir.

Guardo con mucho cariño el recuerdo del momento de preparar mi espacio de escritura. Escribí casi toda la novela en Madrid, en una mesita diminuta frente a un tablero enorme en el que desplegaba todas las fotografías del paisaje en el que se inspira y transcurre la novela. Me preparaba un té y comenzaba a teclear y a sumergirme en sus escenarios. Recuerdo con especial cariño una semana en concreto, a punto de concluir la novela, en la que la noche se me transformaba en día y vivía, comía y respiraba la trama y sus personajes. Las palabras brotaban como por arte de magia y me sentía feliz de poder hacer lo que más me apasiona: crear.

Sin hacer spoiler, ¿cuál es tu momento favorito del libro?

Mi capítulo favorito se llama «El incidente». Y mis reflexiones preferidas, que escribí pensando en la personalidad y consejos de mi padre, son las que Mairi comparte con Pai, el farero.

 

Sinopsis del libro

1920. Mairi vive con su padre en el faro de una pequeña aldea situada en la costa atlántica. Allí disfruta de una infancia solitaria, con la naturaleza y el océano como únicos compañeros de juegos. Todos la conocen como «la hija de la sirena». Su madre fue un misterio. Una leyenda sobre la que hacer conjeturas al calor de la lareira en las largas noches de invierno. Sin embargo, la superstición y el recelo de los aldeanos propician el rechazo con el que Mairi ha convivido desde la extraña desaparición de su madre durante una tormenta. La construcción de una enigmática casa de estilo indiano sobre las rocas y la llegada al pueblo de la distinguida familia Andrade Puig i Serra transformará por completo el mundo de la niña. Junto a Julia y Alfonso descubrirá el significado de la verdadera amistad, pero una traición marcará el destino de sus vidas para siempre.

2007. Clara regresa a Galicia en plena crisis existencial dispuesta a encontrarse a sí misma y a indagar sobre la historia de la mansión indiana que la obsesiona desde su infancia, así como la decadencia de la familia que la habitó. En ella, la joven sensible e introvertida consigue trabajo como asistente de Hilda Silva, una anciana escritora que parece esconder muchos secretos. Clara emprenderá un viaje al pasado en busca de la verdad que se oculta en las palabras silenciadas y que le permitirá reconstruir sus raíces y liberar viejos fantasmas.

 

Foto de portada de @prepyus / Fotos de cuerpo de Lucía Lago