El momento previo a escribir

A veces me cuesta escribir. Y no es porque esté pasando por un bloqueo creativo o porque me encuentre carente de ideas. Muchas veces ocurre por, justamente, todo lo contrario: el exceso de pensamientos, el ruido (overthinking lo llaman ahora). Es curioso porque puedo hallarme en el más absoluto silencio (externo), pero mi cabeza es un hervidero sin ningún tipo de orden ni sosiego que no me deja discurrir.

Voces. Muchas voces anidan en mí.

Leí hace unos meses un post en el Instagram de Casa Índigo que exponía: «Soy escritora y a veces paso semanas sin escribir». Me sentí tan identificada… Porque parece que, si eres escritora, tienes que pasarte el día escribiendo (¡ojalá!). Pero lo cierto es que, más a menudo de lo que quisiéramos, no somos capaces de redactar una línea.

¿Cómo se prepara el momento previo a escribir?

Lo primero que te diría es que escojas ese espacio del día en el que tu cabeza suele encontrarse más ordenada (que no menos estimulada). Por ejemplo, a mí me gustan mucho las mañanas, donde mi mente todavía no se ha recargado de quehaceres y otras obligaciones diarias. Ahora he establecido que voy a agendarlo los lunes, pero el año pasado eran los domingos. Calendarizar y apartar esas horas a la semana para mí está siendo de vital importancia. Es un ritual sagrado, un compromiso que adquiero única y exclusivamente conmigo misma.

El segundo paso sería adecentar el lugar. Existen personas que trabajan mejor en bibliotecas, algunas que se concentran mejor en cafeterías de barrio. En mi caso (y si has visto el live que hicimos hace algunos meses sobre el feng shui en los escritorios, lo sabrás) necesito tener distintos rincones de escritura en mi casa. Eso sí, con la mesa pegada siempre a una ventana y decorados de manera muy cozy. Me recarga de buenas energías. El placer visual es un gran estimulante para el artista.

Por último, el eterno dilema: ¿escribo a mano o directamente en el ordenador? Depende mucho de la persona y el género literario que estés tratando. Yo, por ejemplo, necesito volcarme sobre una libreta. El hecho de acariciar la hoja, olerla, sentirla… son cosas que no sustituye ningún teclado y, por ende, afecta directamente a mi creatividad. Además de que me facilita bastante las cosas en el proceso de reescritura que llevo a cabo después. Pero repito: como una misma, no se conoce nadie.

En cuanto a las características del entorno, para mí es indispensable redactar en silencio o con música clásica de fondo (sin letra, que me distraigo). La ropa cómoda (pero no en pijama), un cafecito caliente sobre la mesa (ahora le estoy dando al matcha, os hablaré de esto en otro post porque presenta un simbolismo estratégico), una montaña de libros al lado relacionados con la temática que estoy escribiendo y (esto es lo más importante) el móvil en silencio y fuera del alcance de mi mano. La notificaciones, aunque estén silenciadas, matan la creatividad. Porque siempre está el instinto y el impulso de revisarlas… 

¿Qué otras cosas recomendarías para preparar el momento previo a escribir?

 

Foto de portada de Cathryn Lavery para Unsplash

One reply on “El momento previo a escribir

  • Patricia P. Picatoste

    En mi caso, yo tenía a mi perrita siempre a mi lado y eso ahora me falta. Coincido contigo en los domingos por la mañana aunque en mi caso concreto algún sábado también escribo cuando me chico se va a trabajar. Soy de tener de fondo alguna película o serie que no requiera mucha atención con la música ni siquiera era capaz de estudiar. Yo soy menos metódica y quizás ese es mi problema: escribo porque me nace, porque lo necesito. Y si no el día que soy incapaz releo mi proyecto (que está tomando forma). Curiosamente mi cabeza tiene más ideas y es más productiva cuanto más acelerada voy en mi vida. Soy ordenada en mi propio caos.

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