Querida musa: tu voz lleva colores en el viento

Querida musa,

a veces siento que siempre esperamos a que finalice algo (un proceso, un ciclo, un año) para poder hacer un balance y marcarnos nuevos objetivos, para decirnos aquello que necesitamos oír, para escucharnos…

Pero no.

Siempre se ha dicho que noviembre, más allá de la celebración de Todos los Santos, es un mes muerto. Un mes aburrido en el que no suele pasar prácticamente ningún acontecimiento en especial. Está comprobado que la gente suele sentirse más deprimida en este mes y solo ansía que pase rápido para finalizar el año y ya sí, por fin, sentir que renace y se reinventa.

¿Has escuchado esa teoría que dice que un error se repite tantas veces como sean necesarias hasta que aprendes de él? Eso es lo que nos pasa en enero: sentimos que volvemos a nacer y que alguien (quizá una mano divina) nos da una palmadita en la espalda brindándonos otra oportunidad…

¿Qué bien sientan los comienzos, verdad?

Yo te propongo que este noviembre te relajes y te lo tomes con calma. Que hagas balance, sin esperar a que el año finalice. Aprovecha que todavía no estamos de eventos y comilonas. Tenemos todo el tiempo del mundo y yo te propongo que te lo dediques a ti misma.

¿Suena bonito, a que sí?

Noviembre, a partir de ahora, va a ser un mes para escucharse, para declararnos nuestro amor, para contarnos aquello que necesitamos oír.

Porque sí. Este año, más que nunca, nuestra voz lleva colores en el viento y sería maravilloso poder tintar nuestro mundo de todas las palabras hermosas que nos aguardan adentro.

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