Querida musa: necesito poder bañarme en mi hibridez

Querida musa,

La carta de este mes es un grito. Estoy cansada. Cansada de que se me juzgue, de tener que aguantar comentarios venenosos por parte de gente que no me conoce. Cada vez se tiene la piel más fina, cada vez molesta más lo ajeno, incluso cuando esto solo busca la alianza.

Hace tiempo que siento que no encajo en ningún espectro.

Parece que están de moda los radicalismos. Nunca me he mantenido neutral, pero no encajo en la polarización que se forja. Quiero poder reivindicar mis ideas sin que se me condene. No quería tener que escribir nunca este post y sé que me expongo a que se me arroje de todo por ello, pero necesitaba sacarlo a la luz. Sí, lo sé: soy una mujer blanca, europea, hetero, con un cuerpo socialmente normativo. El espejo me lo recuerda cada vez que me miro por las mañanas.

Etiquetas, etiquetas, etiquetas.

Siento que hay gente que quiere que pida perdón por ello: por mi blancura, por mi heterosexualidad, por mis orígenes. Por todo aquello que tengo, que forma parte de mí, pero que yo no he escogido.

Prejuicios, prejuicios, prejuicios.

Me lo han dejado ver en los mensajes privados que recibo desde hace algún tiempo. Soy consciente de mis privilegios, pero siempre intento que estos no me nublen la empatía. Porque yo también sé lo que es el dolor, aunque este nunca haya sido provocado por el color de mi piel o mi condición sexual. Es cierto: nunca voy a saber lo que es ser una mujer racializada o lesbiana, pero no por ello voy a dejar de defender lo que me parece justo… porque forma parte de mis principios.

Soy vuestra aliada.

Y no. No puedo desprenderme de mi piel, de mis ideas, de lo que soy. Pero sí puedo alzar la voz ante las injusticias, aunque no las esté sufriendo en mis carnes. La mayoría de los comentarios que recibo con respecto a esto vienen por parte de mujeres y, como feminista, me duelen en lo más hondo. ¿Dónde queda la sororidad, el compañerismo? Necesito poder bañarme en mi alma híbrida, sentirme segura y libre, aunque no encaje en ninguno de los moldes que la sociedad me brinda.

Foto de portada por Womanizer Toys en Unsplash

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