Querida musa: es hora de revivir nuestro otro verano eterno

Querida musa,

¿te acuerdas? Teníamos 15 años. En su momento no lo supimos, pero ahora lo vislumbramos como uno de los mejores veranos de nuestra vida. Éramos felices con tan poco…

Recuerdo que quedaba con mis amigos en el momento que me despedía de ellos en su portal. “¿Mañana a las 6 en la plaza del Ayuntamiento?” Y así quedaba todo dicho. Esa cita era una cosa sagrada y a nadie se le ocurría llegar tarde o incumplirla. En aquella época no existía WhatsApp y controlaba muy bien el número de SMS que enviaba porque gestionar el saldo era una tarea ardua de la que dependía mi relación con el chico que me gustaba.

Recuerdo también que disfrutaba enormemente del primer baño en la piscina. El agua estaba helada, pero a mí no me importaba. Y por las tardes siempre acudía a la tienda de golosinas de Tomás para gastarme las pocas moneditas que me quedaban en la cartera de Hello Kitty. Los peta zetas estaban entre mis favoritos y, si me sobraba dinero, a veces también me compraba un helado de Drácula.

Y disfrutar de mi campo… ¡ay! Y de mi cielo infinito. Jamás he visto un cielo estrellado tan bonito como el que apreciaba en el cine de verano que organizaban en la Plaza de Toros de mi pueblo. Lo de menos era le película. Lo de más, la compañía con la que acudía.

Éramos felices y no lo sabíamos. Éramos felices y ni siquiera pensábamos en ello. Pero ahora me acuerdo y me invade la nostalgia. Pero ahora me acuerdo y paseo con total claridad por cada uno de sus detalles. Los recuerdos que añoramos nos vivifican.

¿Y si han regresado con fuerza a mi memoria no solo para que los recuerde?

Querida musa, nunca es tarde para volver a cumplir 15 años, aunque ahora tengamos 30 o 60. Lo que nos hace felices nunca debería tener fecha de caducidad. Lo que nos hace felices siempre debería formar parte de nuestras entrañas. ¿Y si rescatamos la morriña que nos asalta y la transfiguramos en hábitos tangibles?

Querida musa, definitivamente, es hora de revivir nuestro otro verano eterno.

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