Querida musa: el mejor turismo es el que no se hace

Querida musa,

He dejado de hacer planes a largo plazo. Intento vivir en el presente y mi presente es ahora una ciudad de calles que no me conocen.

Al igual que indagué en su día la solemnidad de San Sebastián, hoy me encuentro en Berlín. Mi hotel tiene vistas a la puerta de Brandemburgo. Y si algo he aprendido de estar sola en un lugar desconocido es que solo podemos conquistarlo a través de las pisadas, paradas explícitas para remolcar a base de café, ojos observadores y mucho sosiego.

Los turistas, a menudo, andan con prisas, con el ansia de querer abarcarlo todo y no perderse nada. Pero esas ansias son las que hacen que todo se ignore. Muchas fotos y muchos datos almacenados tras su viaje para poder presumírselo a quien tienen delante.

¿Pero se puede afirmar acaso que han conocido su destino?

He aprendido a hacer turismo sin hacerlo, que va más allá de la sencillez de lo slow. Pues el turismo que no se hace, además de ser lento y gozoso, se caracteriza por respirar lo local. Se puede acudir a algún sitio emblemático, sí, pero sobre todo se disfruta la cotidianidad de todos aquellos lugares que no aparecen en las guías de viajes. Solo así se respira con anhelo y logras mimetizarte con el entorno porque entonces, por un momento, dejas de ser la extranjera momentánea y pasas a convertirte en un ser más de su hábitat. Es un principio básico animal que se procede a usar cada vez que se caza (aunque aquí solo vayas a llenar el buche del intelecto).

Quién sabe, quizá Berlín me regale el suficiente material literario para escribir un nuevo libro…

¿Tú qué opinas? ¿Cómo conquistas lo que no te conoce?

Foto de portada por Tim Hüfner en Unsplash

2 replies on “Querida musa: el mejor turismo es el que no se hace

  • Marta

    Totalmente cierto! Ya no me vale ir a lo loco para conocer una ciudad, un espacio, un paisaje… llegamos hasta donde podemos disfrutar, cerrando la puerta de golpe y porrazo a las prisas, las fotos emblemáticas, lugares recomendados… vale más pájaro en mano que ciento volando!!!

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    • Andrea Mateos

      Reconozco que yo tuve una época loca de querer ver todo e ir a todo correr a todos los sitios. Y al final no disfrutabas de nada. Es mejor dedicarle a cada lugar el tiempo que se merece para su contemplación. Y también salirnos de lo turístico y visitar otras cosas.

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