Querida musa: el lujo es un estado de ánimo

Querida musa,

siempre digo que mi verdadero año nuevo comienza en septiembre (y no en enero). Enero está para muchas cosas, pero cuando nos reiniciamos, en el sentido más estricto de la palabra, cuando nos reseteamos, es en septiembre. Vuelta al cole o a la oficina, como reza el famoso anuncio publicitario de El Corte Inglés (y cuya melodía tanto me molestaba en aquellos tiernos años).

Recuerdo que, cuando era pequeña, me daba mucha nostalgia que mi verano eterno llegara a su fin. Porque entonces tenía que despedirme de mis amigos en el pueblo. Y se acababan las estrellas en el cine de verano. Y me olvidaba de los baños en la piscina hasta el próximo año. Y dejaba de soñar con esos amores que, como las hojas caducas, nunca sobrevivían al otoño.

Sin embargo, septiembre tenía muchas cosas buenas, además de los recuerdos idílicos de los días estivales. Por ejemplo, me compraba una agenda nueva (me encanta el olor a nuevo). A veces también una mochila. Y llegaban las fabulosas colecciones de libros a los kioscos (que pocas veces llegaba a completar, pero que yo las iniciaba igualmente con muchas ganas e ilusión).

Oh, sí. Septiembre.

El septiembre de las oportunidades. De los regresos urbanos. De las camisas blancas planchadas de forma impoluta para ese primer día de oficina. De los álbumes de fotos (ahora en las redes sociales) que nos recordaban que ese verano había sido único…

ETERNO.

Y quizá también demasiado fugaz.

A mí me gusta decir que en septiembre me siento de lujo. Nostálgica, pero de maravilla. Reseteada. Porque, querida, definitivamente, el lujo es un estado de ánimo. Y nada más. Que no te intenten convencer de lo contrario.

-Hoy, 1 de septiembre. ¿Cómo te sientes?

-De lujo.

Ninguna otra respuesta tiene cabida.

Querida musa, te deseo mucho lujo para este otoño tan extraño e insólito que nos viene.

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